martes, 3 de abril de 2012

Cada día, vida mía, me enamoro.

Y aquí está ella otra vez... abrazánome fuerte con un escalofrío que, impasible, recorre una a una las lágrimas derramadas en estas noches tan frías como inciertas. Echaba tanto de menos ese sonido intenso purificando cada hoja, cada esquina, cada maceta, cada flor, cada beso, cada instante...
 Convirtieronme en un sueño roto agonizando por no llegar a ser, susurrando el dolor que hundia en tristeza mi mirada, aguantando despejadas madrugadas de cansancio y amando cada gota de lluvia... así, olvidome de fundir en rencor a las estrellas. ¿Qué decir? si mil suspiros ya provocaronme aquellas nubes, deseosas de nacer y aterrizar en el infinito de tus labios...
Y el agua rebosa en mis sentidos, y yo bailo con el bolígrafo un valls acelerado, cantándole a la luna escondida de este tierno lunes, ansiosa de un sol cálido de sábado... Piénsolo, ¿qué decir al sufrimiento? si poca rosa espinada es mi miseria, atajando las lágrimas de mi no ignorancia, aun sabiéndolo. Cuan la vida corta es y cuan infinita la hacemos...

No hay comentarios:

Publicar un comentario