Nose cuando,ni como,
ni dónde,ni a qué hora,
ni porqué se me ocurrió.
Sólo sé que lo pensé y se me iluminaron los ojos, pude decir claramente un: es perfecto.
Me tiré semanas buscando una frase, un símbolo, un pensamiento, algo que supiera con certeza que jamás me iba a doler llevarlo.
Me enorgullezco de él y tengo claro que no es algo efímero, si por desgracia acabase siéndolo no quiero que se me olvide lo mucho que me ha ayudado, ha sido el abrazo en los momentos malos, que mínimo que marcarlo en mi cuerpo, ¿no?...
En muchos momentos de mi vida se me ha olvidado que dándole al play, los problemas marchaban orgullosos, pero gracias al uno de septiembre de dosmilonce, esto jamás volverá a pasarme, pues me miraré en el espejo y estará...
Los que me conocen, sonrieron con la frase, lo saben, saben que es la mía.
Para mí es uno de los momentos más importantes de todos, y... ''quien quiera que me quiera, deberá lidiar con ello''.
Porque... ahí va a estar, y puede que yo con el tiempo cambie, o me hagan cambiar, pero... eso no lo puede cambiar nada ni nadie.
Antes de hacérmelo, una persona especial me dijo que los tatuajes son heridas mentales plasmadas en la piel, pues... yo pienso que para mi es una cura de las heridas en la piel plasmadas en la mente.
Mis dieciséis marcados.
Mis ¿dulces? dieciséis.
Para siempre...
No hay comentarios:
Publicar un comentario