domingo, 4 de septiembre de 2011

Tonterías.


Noches infinitas que se pasan en un suspiro lento del corazón.
Promesas mentirosas que desaparecen mientras renacen nuevas de olvido esperando no tener un final similar.
Versos que se escapan con intenciones seductoras hacia un alma resplandeciente.
Eternas búsquedas de respuestas donde sólo preguntas se podían hayar.
Colores melancólicos que tiñen un cuarto sonrojado que sufrió en sus propias paredes el dolor de un corazón demasiado herido.
Acusaciones a botellas, cuando ellas no son las que se emborrachan.
Caidas que aun esperan ser levantadas.
Besos que, al igual que el fuego, si no los avivas, apagados desistirán su lucha.
Frases escritas en libretas equivalentes a horas y horas de significados.
Millones de minutos sufridores que tan solo pertenecen a un pasado encarcelado, pero con las puertas abiertas.
Días oscuros provocados por cambios incambiables.
Sonrisas escondidas detrás de ojos brillantes que alumbran senderos escondidos.
Mentiras sin remordimientos y remordimientos sin mentiras.
Odio y amor según un estado de ánimo.
Incomprensión por parte de sangre y decidir que en la sangre solo cabe poesía, alma o magia.
Soledad extrema para la sucesión de lágrimas sinceras.
Risas elevadas para que amores rencorosos escuchen ciertas carcajadas.
Ignorancia falsa para miradas que huyen por cobardía y vergüenza.
Enamoramientos que halagan tanto como ofenden.
Situaciones que se te escapan cada vez más de las manos y tan lejos se hayan, que ni sabes cómo llegar a alcanzarlas.
Amistades que crujen y cada vez más y más cansadas van resquebrajándose poco a poco.
Actitudes negativas que llevan al extremo dolores de cabeza y cabezoneríos que de nada sirven.
Actitudes positivas jurando no volver a preocuparse que en cuanto tienen oportunidad, desjuran.
Amores que no saben corresponder por el dolor del amor propio.
Valoraciones sólo cuando una persona se convierte en todo eso que nadie se espera que sea.
Siempres que siempre acaban en adiós para siempre.
Aguantar cosas odiosas con todo el amor posible.
Rabia e ira acumulada que reza no ser mostrada en explosión por miedo a aludirlos.
Pieles de gallina que temen ser transformadas por lágrimas tristes.
Acomplejamientos que miran hacia abajo esperando no ser observados.
Horas de aburrimiento y frustración esperando ser acompañadas por más de éstas.
Tardes divertidas que concretan risas dañidas que nunca verán la luz.
Salidas sin bebidas y caras asombradas.
Nervios provocados por nervios ajenos.
Llamadas cortas que consiguen pensamientos largos.
Desvelamientos intencionados para sacar lo mejor de lo peor.
Ironía abstracta.
Tonterías que, sino las juntas, no son más que eso, tonterías...

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